El presidente Santiago Peña encabezó una reunión estratégica en Concepción con altos mandos militares y el encargado de Negocios de EE.UU., Robert Alter. Evaluaron acciones de defensa interna y afianzaron cooperación bilateral en materia de seguridad.
El presidente Santiago Peña encabezó este martes una reunión estratégica en el Centro de Operaciones del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) en Concepción, donde dio instrucciones contundentes a las Fuerzas Armadas sobre la lucha contra el crimen organizado. «La orden es clara: no retroceder un solo paso ante el crimen organizado y grupos criminales con sesgos terroristas», declaró el mandatario a través de sus redes sociales.
La reunión contó con la presencia de los altos mandos militares y del encargado de Negocios de Estados Unidos, Robert Alter, lo que evidencia la dimensión bilateral de la estrategia de seguridad implementada por el gobierno paraguayo. Peña destacó que durante el encuentro se evaluaron las acciones de defensa interna y se afianzó la cooperación entre ambos países en materia de seguridad.
«Mi respaldo a nuestras Fuerzas de Seguridad es absoluto y permanente», enfatizó el presidente, ratificando el apoyo político a la estrategia militar desplegada en el territorio nacional. El mensaje llega en un momento crítico para la seguridad interna, marcado por la reciente ofensiva contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
La reunión en Concepción cobra particular relevancia tras una serie de medidas gubernamentales adoptadas en los últimos días. El lunes, el Ejecutivo anunció un decreto que flexibiliza el despliegue de las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional, eliminando las restricciones departamentales que hasta ahora limitaban el accionar de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Esta decisión se tomó tras el secuestro de un trabajador rural en Caaguazú, departamento que permanecía excluido del campo de operaciones militares.
Además, el gobierno difundió las identidades de 13 presuntos integrantes del EPP, ofreciendo recompensas que van desde G. 200 millones hasta G. 1.000 millones por información que permita su captura. La estrategia apunta a desarticular el primer anillo operativo del grupo armado y frenar el relevo generacional detectado por los organismos de inteligencia.
La presencia del encargado de Negocios estadounidense en la reunión sugiere coordinación en materia de inteligencia y cooperación bilateral. El mensaje de Peña sobre «no retroceder un solo paso» marca un endurecimiento del discurso gubernamental frente al crimen organizado. La instrucción directa a los mandos militares en el propio centro de operaciones del CODI en Concepción, zona histórica de actividad del EPP, refuerza simbólicamente la determinación presidencial de mantener la presión militar sobre los grupos armados.
La referencia específica a «grupos criminales con sesgos terroristas» alude directamente al EPP, organización que el gobierno caracteriza como una amenaza terrorista más que como un grupo político-militar. Esta calificación justifica el despliegue de recursos militares y la cooperación internacional en la lucha contra la organización.



