Un grupo de hombres armados, con ropa de camuflaje y botas tácticas, atacó el Puesto Policial N.° 4 de la colonia Naranjito, en Ybyrarobaná, y luego lo incendió junto a cuatro vehículos. Murieron dos suboficiales y un civil que trabajaba y vivía en la dependencia. Un suboficial se salvó simulando estar muerto. El comandante de la Policía Nacional sostiene que detrás del atentado hay “una organización criminal importante” de la zona y que los agresores dejaron un mensaje.
Un ataque de características militares contra una dependencia policial dejó tres muertos en el departamento de Canindeyú. El hecho ocurrió en la noche del martes en el Puesto Policial N.° 4 de la colonia Naranjito, distrito de Ybyrarobaná, donde un grupo numeroso de hombres armados disparó contra los efectivos de guardia y luego incendió la sede y varios vehículos.
El comandante del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI), general de brigada Alberto Gaona García, informó en declaraciones a la radio Monumental AM 1080 que las víctimas fatales son dos efectivos de la Policía Nacional y un civil que se desempeñaba como funcionario del puesto policial.
Precisó que un policía resultó herido con impactos de balines de escopeta y que el fuego consumió cuatro vehículos: tres particulares y una patrullera. El herido fue trasladado inicialmente al Hospital de Curuguaty, donde su eventual derivación a un centro de mayor complejidad quedó supeditada a la evolución de su estado.
Sobre la cantidad de atacantes, los datos siguen siendo preliminares. Gaona señaló a ABC Color que los investigadores manejan la cifra de entre 20 y 30 personas, aunque aclaró que se trata de una estimación inicial y que la investigación está a cargo de la Policía Nacional y del Ministerio Público.
Primero dispararon, después incendiaron
En sus declaraciones a ABC Color, el jefe militar describió una secuencia que, a su criterio, revela un alto grado de planificación: los atacantes abrieron fuego contra los uniformados de guardia antes de prender fuego a la dependencia.
“Tuvieron que eliminar primeramente al personal policial que estaba de servicio”, sostuvo al reconstruir de manera preliminar lo ocurrido.
Otro elemento que llamó la atención de los investigadores es la apariencia del grupo. De acuerdo con el relato de los sobrevivientes citado por Gaona ante el mismo medio, los agresores vestían indumentaria similar a la de fuerzas militares: “todos estaban vestidos de camuflado y con botas tácticas”, indicó. Portaban armas largas y, según detalló posteriormente el Ministerio Público, se comunicaban entre sí en guaraní.
Videos difundidos en redes sociales muestran la magnitud del atentado, con el edificio policial envuelto en llamas y los vehículos calcinados en el predio.
Se hizo el muerto para sobrevivir
El fiscal Óscar Paredes aportó, también en diálogo con Monumental AM 1080, detalles sobre las víctimas y sobre uno de los episodios más impactantes de la noche. Precisó que los fallecidos son dos suboficiales y un civil que realizaba tareas de limpieza y que vivía en el propio puesto policial.
El representante del Ministerio Público relató además cómo se salvó uno de los suboficiales. El agente se encontraba dentro de la patrullera cuando recibió un disparo que le pasó de refilón por la cabeza; al desplomarse hacia el asiento del acompañante, fue alcanzado por otro proyectil en el costado. Permaneció inmóvil, simulando estar muerto, hasta que logró escapar hacia un matorral cercano.
“Hay un mensaje que hay que leerlo”
El comandante de la Policía Nacional, comisario César Silguero, se inclinó por atribuir el ataque a estructuras del crimen organizado antes que a un grupo armado de perfil político. “Evidentemente estamos hablando de una organización criminal importante de la zona”, afirmó en declaraciones a Ñanduti, aunque evitó señalar a un grupo en particular y explicó que la institución está recolectando información para identificar a los responsables.
Ante la misma emisora, Silguero puso el acento en el carácter simbólico del atentado: los agresores no se limitaron a atacar a los efectivos, sino que destruyeron la infraestructura policial. “Incendiaron la comisaría, las patrulleras, hay un mensaje que hay que leerlo”, sostuvo. Adelantó, además, que será necesaria una reinspección del lugar porque los atacantes utilizaron explosivos caseros.
Desde el CODI, en tanto, se descartó por ahora confirmar la hipótesis de una participación del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Consultado por ABC Color, Gaona fue categórico al señalar que todavía no existen elementos que permitan validar esa versión y que debe analizarse el modus operandi, la cantidad de atacantes, la técnica empleada y el equipamiento utilizado antes de sacar conclusiones. Sí admitió que Canindeyú es una zona fuertemente influenciada por el crimen organizado, con estructuras dedicadas al narcotráfico y a otros delitos transnacionales.
Un distrito golpeado por segunda vez
No es el primer ataque contra una sede policial en Ybyrarobaná. En mayo de 2025, la Subcomisaría 10ª de la colonia Ybyrarovana fue baleada durante la noche, con alrededor de 35 impactos de proyectiles de fusil calibre 5.56 y el hallazgo de panfletos alusivos al EPP, además de una cámara sujeta a un poste que apuntaba hacia la dependencia. En aquel episodio los policías no se encontraban en el lugar y no hubo víctimas, y los investigadores tampoco descartaron entonces que se tratara de una maniobra de distracción de organizaciones criminales locales.
El ataque de esta semana supera ampliamente aquel antecedente en escala, letalidad y despliegue operativo.
La Policía Nacional y el Ministerio Público continúan trabajando en la escena para determinar la mecánica del hecho, identificar a los responsables y establecer el móvil.



