Paranaländer, habitué de la Biblioteca Analítica Luqueña, rememora la lectura de una de sus joyas a casi un año de la muerte de su cabeza, el filósofo Osvaldo Gómez Lezcano.
«El concepto nivaklé del alma». Miguel Chase Sardi. Separata del Suplemento Antropológico, Centro de Estudios Antropológicos, Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, Vol. 5, Nros 1-2, 1970
Chase divide en dos períodos su trabajo de recopilación de mitos nivaklé (250 en total): desde 1965 hasta 1968 acompañado por Alberto Santa Cruz (nivaklé educado en la Misión de los Padres Oblatos, como traductor e intérprete) y desde 1969 ya sin intérprete.
Los nivaklé hablan una lengua de la familia lingüística Mataco. Habitan el Chaco Paraguayo, en una zona que abarca desde la margen izquierda del río Pilcomayo hasta el centro de la región occidental, es decir, la ciudad de Mariscal Estigarribia.
Dicen tener 3 almas: sombra, cáscara y huevo.
Todos los seres tienen dobles, esto es alma, espíritu, sombra, reflejo o imagen. Vatajpikl.
Sacar el alma, virtud de chamanes, se dice nisäök’äöktijla, que modernamente también tiene la acepción de fotografiar. Los viejos por eso huyen del fotógrafo.
La taxonomía nivaklé, siento decirlo, es grotescamente borgiana:
«Yakinot distingue 5 almas: 1. Shaik’u, alma huevo, o vatsäök’äöklit, hijo del alma o alma chica, sobre la cual considera al vatjeche (cáscara o cuero) como parte de ella y no como un alma separada.
- Vatajpikl täölha na jinkukla’ay, la sombra producida por el sol.
- Vatajpikl yishi yinä’öt, el reflejo del agua.
- Vatajpikl täölha na jivekla, la sombra producida por la luna.
- Vatajpikl yisi novalhjatchi, la imagen en el espejo.»
Cuando un nivaklé piensa se cubre la boca con la mano. El pensamiento sale del estómago mayormente. Pensamiento estomacal nietzchiano, sobre todo leonoracarringtoniano (“el estómago es el espejo de la tierra, cuyo reflejo es tan real como la persona reflejada”).
El infanticidio nivaklé alcanza un horror de Poe:
«Cuando sintió las contracciones del parto, cavó una fosita dentro de la propia choza, sobre la cual parió de rodillas, pasando la criatura directamente del vientre a la tumba. Después de expulsar la placenta, cuando la tapaba con tierra, aún se sentía el llanto del bebé».
La mujer durante la lactancia, que dura 5 o 6 años, no mantiene relaciones sexuales, pues «el semen descompone».
Durante el sueño el alma hace sus escapadas. Reservorios de almas: las chimeneas de los ingenios, debajo del armonio de capilla.
El chamán muy bien ser un doctor asesino, en vez de curar mata a su paciente por falta de pago.
Canción, vat’ataklach, y espíritu son sinónimos en nivaklé.
Yinkä’öp es el paraíso nivaklé, significa verano, época de la fructificación. Es la aldea donde no se muere, donde se danza día y noche, de la borrachera interminable, donde el deseo de amar está siempre satisfecho.
Por medio del canto un chamán puede dominar al padre de los avestruces. También está el cantor de los peces, el cantor de la lluvia.
El chamán trabaja dentro de los cuerpos de los hombres, persiguiendo a esos espíritus que comen los órganos internos, la carne del alma. Hasta expulsarlo pero debe conocer la canción secretísima para vencer al animal-espíritu. De lo contrario terminará cataléptico.



