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lunes, septiembre 14, 2026

Los campos de batalla de la Triple Alianza tendrán camino de todo tiempo

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El vicepresidente Pedro Alliana verificó este domingo las obras viales que conectarán Pilar con Humaitá y Paso de Patria. Aprender historia en un aula y pararse en el lugar donde ocurrió son dos experiencias distintas, y hasta ahora llegar a los escenarios de la guerra que definió al Paraguay moderno dependía del clima y del vehículo.

Alliana recorrió el departamento de Ñeembucú junto al gobernador Víctor Fornerón para verificar el avance de los trazados Pilar-Humaitá y Humaitá-Paso de Patria. El itinerario abarcó los lugares donde se libraron las batallas de Curupayty, Tuyutí y Paso Pucú, además de las ruinas de Humaitá. «Se están ensanchando las rutas, se están haciendo las compactaciones de algunos tramos, una reivindicación histórica también para el departamento de Ñeembucú y para estos sitios históricos», señaló en un video difundido en sus redes.

«La gente que viene y visita Pilar lo primero que pregunta es por Humaitá, por Paso de Patria, para ir a conocer los sitios históricos donde se libraron gran parte de las batallas de la Guerra de la Triple Alianza», explicó el vicepresidente, y agregó la razón por la que esa curiosidad no se traducía en visitas: «No se podían acceder a esos sitios porque no teníamos camino de todo tiempo». Con lluvia, durante buena parte del año, esos tramos quedaban intransitables.

La investigación sobre memoria colectiva viene sosteniendo desde hace décadas que los recuerdos compartidos de un grupo se sostienen en lugares físicos, y que cuando esos lugares se vuelven inaccesibles el vínculo se debilita hasta quedar reducido a una fecha en el calendario. Un chico paraguayo que camina por las ruinas de Humaitá, que ve el espesor de los muros y la curva del río que esa fortaleza defendía, incorpora algo que ningún manual escolar le puede transmitir. La Guerra Guasú explica la demografía del país, sus fronteras actuales y buena parte de su relación con los vecinos, y sin embargo los lugares donde eso se decidió permanecieron más de un siglo fuera del alcance de los propios paraguayos.

El turismo de campos de batalla es un segmento consolidado a nivel internacional, con circuitos formalizados en Normandía, Gettysburg, Ypres y Gallípoli que mueven millones de visitantes por año y sostienen economías locales enteras a través de alojamiento, gastronomía, guías y comercios. Ñeembucú es uno de los departamentos con menor desarrollo relativo del país, y una ruta transitable todo el año habilita algo más que la llegada de turistas: mejora el traslado de producción, el acceso a servicios de salud y la conexión de comunidades que hoy quedan aisladas con cada temporada de lluvias.

En diciembre de 2019, al cumplirse 150 años del final de la guerra, el Senado discutió la creación de un Circuito Memorial que integrara monumentos, museos, archivos y la reconstitución de los campos de batalla más significativos. La iniciativa nunca se convirtió en política de Estado. Un circuito de ese tipo exige señalización, centros de interpretación, guías formados y un relato riguroso, delicado en este caso porque involucra a tres países vecinos y una discusión historiográfica abierta. Las rutas que hoy se ensanchan en Ñeembucú son la condición material para que esa idea deje de ser un proyecto de papel, y la oportunidad de que las próximas generaciones conozcan su historia parándose sobre ella.

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