Paranaländer gasta unas líneas furibundas sobre la noción de poeta presentada en Poeta nuevo (1954) de Carmen Soler .
Carmen Soler (1924-1985) es considerada la poeta de combate más importante del Paraguay y hoy día es una especie de santita por su historial de opositora comunista al régimen de Stroessner, durante el cual conoció la cárcel y el destierro. Una reivindicación definitiva de su figura fue la financiación por la secretaría de cultura de una página web donde se pueden acceder a sus archivos personales conservados por el PCP. https://carmensolerpy.com/
El poema que quiero retrucar lo hallé en otro lado buscando otra cosa:
«POETA «NUEVO» de Carmen Soler
Antes/la buena gente decía:/»me gusta la poesía…/o no me gusta»./Ahora dicen todos:/»no entiendo/de poesía»./Y el poeta «nuevo»/sonríe/despectivo y satisfecho/sintiéndose superior/porque solo él/entiende lo que escribe/y porque lo leen/sólo otros poetas/oscuros como él./Y pasa entre las gentes/con aire de quien anduviera/sin pisar la tierra/o furtiva y misteriosamente/como si conspirase/con genios invisibles./Y cuando uno le pide/más claridad;/que es decir/más belleza, más poesía/para el pueblo/se indigna/porque dice/que rebajamos/la sagrada poesía,/y es que el poeta «nuevo»/todavía cree/que hay que bajar/para llegar hasta el pueblo,/hasta el amor/de la gente sencilla,/que es precisamente/la que más necesita/lo bello/y la que más comprende/lo poético,/porque está rodeada/de la fealdad de la pobreza./Pero el poeta «nuevo»/está contento/de ser incomprendido/y deliberadamente/se hace incomprensible/para que los tontos crean/que posee un don,/un secreto/ que no está al alcance/de los seres vulgares,/que cada día luchamos/por el pan y la libertad/del pueblo,/así/sencillamente/y que hacemos poesía/para la necesidad/de la hora/sin preocuparnos/de la inmortalidad que él cree/haber acaparado./¡Pobre poeta «nuevo»/que ya es viejo condenado/a la soledad,/mientras nosotros vamos/y avanzamos/sufriendo y cantando/con todos los hombres/sencillos de la tierra!»
DICIEMBRE DE 1954. En POESIA SOCIAL DEL PARAGUAY (2005), Luis María Martínez.
Mi opinión sobre este interminable debate es muy simple. Rehúyo olímpicamente las insufribles dicotomías de elitista-popular, hermético-legible, inmortalidad-el presente, etc. Yo como poeta me veo o soy como la rosa de Silesius rememorada por Heidegger justamente para responder a la poderosa razón suficiente leibniziana. Creo que Soler sucumbe a esta razón hegemónica cuando desprecia al poeta nuevo, oscuro. Yo escribo nomas, ni siquiera pienso en esos the happy few en que se escudaba Stendhal. Escribo como la rosa que nomas luego florece. Mi ser es escribir como el ser de la rosa es florecer.
Les dejo la exegesis del filósofo alemán sobre el poeta alemán.
«La rosa es sin razón: florece porque florece,
no se preocupa por sí misma, no se pregunta si es vista.
Estos versos se encuentran en el primer libro de poesía espiritual de Angelus Silesius, titulado El Caminante Querúbico: Descripción Sensual de las Cuatro Cosas Finales. La obra se publicó por primera vez en 1657. Los versos llevan el número 289 con el título «Sin razón». Angelus Silesius, cuyo nombre de pila era Johann Scheffler, doctor en filosofía y medicina, médico de profesión, vivió en Silesia entre 1624 y 1677. Leibniz (1646-1617) fue contemporáneo de Angelus Silesius y conocía El Caminante Querúbico. Leibniz suele mencionar a Angelus Silesius en sus escritos y cartas. Así, en una carta a Paccius, fechada el 28 de enero de 1695, escribió: «En todo místico hay algunos pasajes extraordinariamente ingeniosos, repletos de metáforas complejas y que prácticamente se inclinan hacia la impiedad, tal como he visto a veces en los poemas alemanes —por lo demás bellos— de un tal Johannes Angelus Silesius».
En El principio de la razón. (1957), Martin Heidegger



