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miércoles, agosto 5, 2026

Te doy lápiz y papel señor Ache y me das tu pensamiento mágico

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Paranaländer, confeso pensador mágico, se sumerge en la música visual de unos dibujos ache recopilados en los años 70.

 

El Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos publicó el año 1979 un trabajo de investigación -que se remonta a 1972- de José A. Perasso y Olga Blinder titulado «Dibujos Ache-Guajaki». Se trata de 30 páginas donde los autores evalúan los resultados, básicamente interpretar los dibujos (a lápiz sobre papel) realizados por ache montaraces y colonizados (beru) en la Colonia Nacional Guayaki de Cerro Moroti, por iniciativa de los propios Ache, en total unas 35 muestras.

La mayoría de estos Ache fueron integrados involuntariamente a la colonia, lo que implicaba un cambio radical pues se los obligaba a abandonar su cultura de cazadores-recolectores y adoptar una cultura eminentemente agrícola, y al final gran parte terminaría muriendo por una epidemia.

Los investigadores nos cuentan que los guaraníes no son un pueblo visual (los petroglifos de Cerro Guasu, Amambay, protegidos por los paĩ tavytera son cronológicamente muy anteriores a la presencia guaraní en la zona).  Hablan de uso poco corriente y decorativo (citan el yapepo yakare de Montoya y el tatu pire de Susnik). Tampoco son un pueblo iconoclasta diría uno. La excepción serían los Ache -de filiación lingüística tupi-guarani-, que acostumbran a dibujar en la tierra en especial después de las lluvias.

Una primera objeción de mi parte es que traen a la palestra como autoridad a Lévy Bruhl, ridiculizado por Todorov en Teorías del símbolo (1977). Cito: «Pero si los símbolos se relacionan con los tropos, ¿podemos suponer que son el patrimonio exclusivo de los salvajes? Lévy-Bruhl se asombra ante el hecho de que, entre los salvajes, los colores no se designan con nombres abstractos, como lo hacemos nosotros, sino con los nombres de los objetos que llevan el color (sinécdoque conceptual generalizante). Así Lévy-Bruhl olvida que hablamos de la misma manera de naranja (la fruta por el color) o de rosa. Entre sus ejemplos no es difícil encontrar los demás tropos. Lo cual no impide que un discípulo de Lévy-Bruhl escriba: «Nuestra lengua nos inicia en el pensamiento lógico y no podría traducir otra forma de pensamiento»»).

En suma, ndoikói esta dicotomía de pensamiento primitivo como pre-lógico o mágico (no porque no se expresen así) y pensamiento occidental como lógico (se olvida que todo el tiempo recurrimos a tropos igualmente mágicos o pre-lógicos).

Un ejemplo que dan de pensamiento mágico es Jamo: yaguareté-hombre-secuestrador. El felino secuestra a un ache para devorarlo y entonces éste se metamorfosea en yaguareté, que vuelve para devorar a un pariente. Este esquema se extrapola a la dialéctica de ache colonizado y cristianizado que vuelve al monte para raptar a sus moradores y volverlos también blancos, ache beru.

Esto me recuerda a los araweté (tupi-guarani) estudiado por Viveiros de Castro (1986). Pero las consecuencias son diametralmente opuestas. El devorador es el que se metamorfosea en el devorado. Es decir, el devorador devorado es finalmente el resultado de este devenir otro.

Entre los dibujos fitomorfos me llama la atención el estatus positivo del tajy (tabebuia sp) -pane, maldito entre los Mbya-, por el cual ascienden las almas para acunarse junto al trueno rayo.

Citan también un artículo de 1975 publicado en Humboldt firmado por Melià-Blinder: que el guarani es eminentemente una cultura de la palabra y la danza, artes temporales y no espaciales, es casi una cultura de la no imagen, blablablá.

Otra objeción aquí. No solo desconfío del mito sobredimensionado del ñe’ē, y de que el jeroky dibuja siempre figuras en sus movimientos por mas ralentizados o repetitivo-minimalistas que resulten, sino que antropólogos como Schaden (citado por los investigadores) cuentan que el ñanderu recibe su ñembo’é generalmente en sueños, es decir a través de visiones.

Termino por aquí. El trabajo merece una discusión más profunda y detallada. Sobre los dibujos diré que mis preferidos son en este orden:

  1. Imitación de letras de ache colonizado 2. Jaguar bai pu, pequeño de ache selvático 3. Venado de ache selvático.

Los dibujos abstractos, donde prima el ritmo de la mano, el expresionismo fuzzy de la mina del lápiz, en suma.

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