29.6 C
Asunción
miércoles, marzo 11, 2026

Motor silencioso: maquila récord y empleo formal en máximos históricos

Más Leído

La industria maquiladora encadena récords de exportación en 2025 y la formalización laboral supera los 800 mil cotizantes del IPS. Con un liderazgo económico firme y una visión de país orientada a la inversión y el empleo formal, el modelo basado en estabilidad, encadenamientos y confianza está generando trabajo y divisas.

En agosto de 2025, la industria paraguaya vivió un hito: el régimen de maquila alcanzó el mayor volumen de exportaciones de su historia, con 127 millones de dólares en un solo mes y más de 800 millones acumulados en el año. Detrás de esa cifra se esconde algo más que un dato contable. Refleja un cambio estructural, una nueva forma de entender la economía nacional: pasar de ser un país que depende del campo y de los precios internacionales a uno que agrega valor, genera empleo formal y compite en sectores industriales.

Durante décadas, Paraguay fue descrito —a veces con cierto fatalismo— como un país agroexportador. Y, sin embargo, en los últimos años empezó a mostrar otra cara: la de un país industrial que exporta autopartes, confecciones, cables, plásticos, aluminio. Ese salto no fue casualidad. Requirió visión, reglas estables y una política económica coherente. La coordinación entre Hacienda, el Banco Central, el Ministerio de Industria y el Ministerio de Trabajo ha sido la columna vertebral de esta transformación: disciplina fiscal, estabilidad cambiaria, energía competitiva, incentivos bien diseñados y un marco jurídico que inspira confianza a los inversionistas.

El impacto se ve en la vida cotidiana. Según el Ministerio de Trabajo, a julio de 2025 el Instituto de Previsión Social registró 805.793 cotizantes, y para septiembre la cifra ya rondaba los 815 mil. Son más de cien mil trabajadores que, en dos años, pasaron de la informalidad a un empleo estable con aportes jubilatorios y cobertura de salud. No es solo un indicador económico, es un cambio cultural. Formalizar significa ampliar derechos y fortalecer la red de protección social, construyendo un país más previsible para el trabajador y más competitivo para el empresario.

Esa formalización está ligada a un modelo que mezcla incentivos fiscales con exigencia productiva. La maquila, en su mejor versión, no es solo ensamblaje: es transferencia tecnológica, aprendizaje técnico, encadenamiento con proveedores locales y multiplicación del empleo indirecto. Cada planta que se abre en Ciudad del Este, Villeta o Luque dinamiza la economía de su entorno. Y lo hace sin depender de un subsidio, sino del flujo natural del mercado y la competitividad del país.

El viento externo también sopla a favor. El Banco Central del Paraguay reporta que la carne mantiene su ritmo de crecimiento en valores y volúmenes, mientras los bienes industrializados ganan participación en la canasta exportadora. Esa combinación —agroindustria fuerte e industria liviana en expansión— genera una base más sólida para resistir los shocks internacionales. Cuando los precios de la soja o el maíz bajan, las fábricas siguen operando y sostienen el ingreso de divisas.

El desafío ahora es convertir este ciclo virtuoso en una transformación estructural. Eso implica seguir fortaleciendo la infraestructura —puertos, carreteras, parques industriales— y acelerar la formación técnica para cubrir la creciente demanda de mano de obra calificada. Implica también fomentar la innovación local, impulsar la digitalización de procesos productivos y promover que las pequeñas y medianas empresas nacionales se integren como proveedoras dentro de la cadena industrial.

El liderazgo del equipo económico ha demostrado que el desarrollo no se impone desde discursos, sino desde la coherencia. Mantener la estabilidad, generar confianza y acompañar al sector productivo con una visión clara son decisiones que se traducen en resultados tangibles. Las cifras récord de 2025 son la prueba de que cuando el Estado deja de ser un obstáculo y se convierte en aliado del trabajo, el crecimiento no se agota en los números: se vuelve experiencia concreta para miles de familias.

Paraguay está atravesando un punto de inflexión silencioso pero profundo. Lo que comenzó como una apuesta complementaria —la maquila— hoy representa una de las principales fuentes de ingreso y empleo formal del país. Esa transformación no tiene titulares rimbombantes, pero está reconfigurando el perfil productivo nacional. El país que durante generaciones miró al cielo esperando la lluvia ahora mira hacia sus parques industriales, donde la producción no depende del clima, sino de la constancia, la capacitación y la confianza en el futuro.

El motor suena poco, pero su fuerza se siente: en cada trabajador que aporta al IPS, en cada contenedor que sale de un puerto con sello paraguayo, en cada empresario que decide reinvertir. Es el ruido de una economía que, lejos de los vaivenes, empieza a encontrar su propio ritmo.

Más Artículos

America TV

Últimos Artículos