Un Tribunal de Sentencias condenó a 10 años de cárcel al experiodista y exgerente del Canal 9, Carlos Granada, al considerar probados los hechos de coacción, coacción sexual y acoso sexual contra periodistas bajo su mando.
El Tribunal de Sentencias resolvió este miércoles condenar a 10 años de pena privativa de libertad al ex gerente del Grupo Albavisión, Carlos Granada, luego de que el colegiado declarara probados los hechos de coacción, coacción sexual y acoso sexual cometidos contra trabajadoras de prensa que se encontraban bajo su jerarquía. La decisión fue adoptada de manera unánime por la jueza Laura Ocampo y los jueces Cándida Fleitas y Juan Pablo Mendoza, quienes también ordenaron la revocación de todas las medidas alternativas y dispusieron su prisión preventiva.
Las fiscalas Claudia Aguilera, Nathalia Silva y Luz Guerrero representaron al Ministerio Público durante el juicio y sostuvieron que las evidencias aportadas permitieron acreditar todos los hechos incluidos en la acusación, por lo que solicitaron una pena de 10 años de encierro. Por su parte, la defensa —a cargo del abogado Álvaro Arias Ayala— pidió la prescripción del delito de acoso sexual, planteo que fue rechazado por el Tribunal.
Durante la lectura de la sentencia, la jueza Cándida Fleitas señaló que “Canal 9 perdió fama y prestigio a causa de estos hechos porque Carlos Granada era un pilar fundamental del medio”. Añadió que el juicio, que se extendió por más de seis meses, permitió escuchar no solo a las víctimas y querellantes, sino también a otras periodistas que relataron experiencias similares.
Fleitas describió que Granada utilizaba una actitud paternal para ganarse la confianza de las víctimas, todas jóvenes periodistas, bajo la premisa de que las ayudaría en su crecimiento profesional. A partir de allí, iniciaba exigencias inapropiadas como “mostrar cola, piernas o pecho”, para luego pasar al manoseo. En uno de los testimonios, una víctima relató que, tras decirle a Granada que estaba con su periodo menstrual, el acusado introdujo su mano en sus partes íntimas para “comprobarlo”.
La magistrada afirmó que todos los hechos ocurrieron en la oficina de Granada en Canal 9, y que cuando las víctimas se negaban a cumplir sus exigencias, eran amenazadas o sufrían repentinos cambios de horario. Relató además que varias víctimas manifestaron sentirse “una basura” y que algunas incluso pensaron en suicidarse.
Fleitas subrayó que todas tenían en común un alto grado de vulnerabilidad, especialmente económica, ya que necesitaban el salario para mantener a sus familias. Esto, remarcó, facilitó que Granada actuara de manera premeditada aprovechando su posición de poder dentro del medio.



