Paranaländer adelanta tres fragmentos de su serie «Filosofía kuéra»: Filosofía tesatũ, Filosofía hía póra y Filosofía takãmbyjái.
De la serie «Filosofía kuéra», intento de filosofía popular a partir de ideas-fuerzas de la cotidianidad lambareña o parawayensis dormida cual Bella durmiente en el poso y el lecho ubérrimo de la lengua materna, el guarani.
Filosofía (del) tesatũ
Vivimos la época del deslumbramiento. Vivimos inclinados sobre el plano de intrascendencia del cono de luz de los smarxfon. Quedamos grudados como la mosca a la miel, hechizados como las polillas en torno al lampium, seducidos como los griegos vencedores en Troya por los cantos de sirenas, pescados como los navegantes que se aventuran en la twilight zone de la mãe d’água…
Si logramos algunas veces escapar a esa prisión sutil, igual ya no podemos ver la realidad -menos aprenderla de sus faldones- pues los ojos han sufrido un daño irreparable, mefistofélico, fatal. Entonces seres por fin libres como los platónicos entre sombras fantasmales.
Filosofía hía póra
Todos convivimos con la negerbraut, el principio de incertidumbre de Heisenberg, con el Jesús en la boca viperina, en la cúspide abismal del Black Narcissus, de niño mitã’i churi crecimos gritando hí(p)a póra en medio de un partidito durante el recreo escolar.
Se nirvanizan nuestras horas de himmelfahrten. Las póras habitan no solo las gargantas inseguras, en resguardo.
Todo siempre ha estado lleno de póras no solo en Mileto.
La materia física está agujereada de póras traicioneras.
Saltamos de ancas de angustia a ancas de temor sobre islotes de tiempo.
Lo que no ha ganado hoy tierra firme en esos brincos endemoniados lo recuperamos en las pausas.
Oh yiyis vallegua de Formanius, las de vulva erecta, lloran por sus joyas perdidas en tales odiseas metafísicas.
Si el mismo Brisset, hombre-rana con humor negro, sobresale por nur zwei dinge, jepo ha jepurahéipe.
Dos formas del ser pneumáticas eminentemente.
Hay que soplar y lanzarse al vacío como un panambi, desnudar al viento la nada.
Filosofía takãmbyjái
Aunque se trate de samenbarder, Tolstoi ridiculiza a los poetas como homo faber, de ejercitar un oficio anti-natura.
Pone en sorna métrica y rimas considerándolas como cadenas y grilletes. Como muletas anacrónicas de la memoria.
Escribir en cuclillas (takãmbyjái) -le respondo modestamente al conde ruso- puede verse también muy bien con ojos de Oulipo: rémora-obstáculo que alimenta la invención. La vida en su totalidad es vivida desde esa posición antinatural.
Lebent ist entonces es/resulta tener que sostener, doblegar la hercúlea gravedad de la vida con el truco de una filosofía del takãmbyjái: acumular-amontonar obstáculos sobre el Primer y Originario Obstáculo (Ur-obstáculo) con la finalidad de potenciar la imaginación y la creatividad. Alcanzar eso conocido con los nombres de Arte y Poesía.



