“Sin la comunidad, los sentidos no podrían expandirse, circular ni transformarse, ni tampoco la individualidad podría existir”. Por: Derian Passaglia
Hay dos tipos de escritores. Por un lado, los que escriben desde la propia subjetividad, y de lo que suponen que esa subjetividad les da, es decir, experiencia; por otro lado, están los que creen que el arte solo se realiza cuando se comparte, cuando hay otros alrededor que hablan y también escuchan, cuando los sentidos se construyen como en una clase, con la colaboración de todos.
Las redes sociales, el capitalismo bitcoinero y virtual, les hace creer a las personas que son especiales y que cada uno de nosotros importa. Mentira. Venta de humo en una versión actualizada del neoliberalismo. No somos especiales, no son especiales. A nadie le importa lo que uno haga y a nadie nunca le va a importar. No nos vamos a salvar solos, necesitamos a otros, aunque pensemos que no. ¿A quién se le va a vender si no esa subjetividad tan única, ese producto artesanal, esos sentimientos tan particulares, esas ideas supuestamente originales?
Va a llegar un día, como creía Lautreamont, en que la poesía sea hecha por todos. A diferencia de lo que creen las subjetividades distinguidas, únicas y solitarias, los sentidos comunes son necesarios para la literatura, porque son precisamente esos sentidos los que se exageran o subvierten. Los sentidos comunes construyen el arte común, el que puede transformar el arte mismo. Sin la comunidad, los sentidos no podrían expandirse, circular ni transformarse, ni tampoco la individualidad podría existir.
Va a llegar un día, escribe Borges en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, en que el mundo sea Tlön. Tlön es una comunidad de lectores que secretamente imagina un universo con sus propias reglas, con sus propias leyes. Ese universo imaginado irrumpe en el nuestro, de a poco lo va conquistando, sus leyes se mezclan con la de este universo. Cuando los escritores se den cuenta de que también son lectores, el arte (y cuando digo “arte” digo “literatura”) será hecho por todos.
Imagen de portada: pintura de Arkady Plastov.



