El lanzamiento de Che Róga Porã 3.0, presentado por el presidente Santiago Peña junto al ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Juan Carlos Baruja, y la presidenta de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), Stella Guillén, marca la tercera evolución de un programa convertido en política habitacional emblemática del gobierno. Cada versión amplía cobertura, perfecciona instrumentos y suma beneficiarios. Esa progresión define hoy una de las gestiones públicas más visibles del ciclo Peña.
Los números acompañan la narrativa. Che Róga Porã acumula más de 5.500 viviendas con créditos aprobados o en análisis, presencia en los 17 departamentos del país, articulación con 33 instituciones financieras y más de 40.000 empleos generados y sostenidos. El monto desembolsado acumulado alcanza los USD 185 millones, con USD 86 millones colocados solo en lo que va de 2026. La AFD ya cumplió en mayo la meta anual de colocaciones prevista para todo el ejercicio. La edad promedio de los beneficiarios ronda los 34 años, dato que confirma el impacto del esquema sobre las jóvenes familias paraguayas.
Tres innovaciones estructurales definen esta nueva versión. La primera eleva el monto financiable para familias con ingresos de hasta seis salarios mínimos: el techo pasa de G. 609 millones a G. 652 millones, ajuste que acompaña la evolución real del valor de la tierra. La segunda extiende el límite de financiamiento para viviendas en Asunción y el área metropolitana, que se eleva de G. 725 millones a G. 797 millones, con cobertura ampliada a todo el departamento Central. La tercera incorpora un nuevo segmento de beneficiarios y constituye la novedad de mayor alcance social.
La línea para familias con ingresos de entre 6 y 9 salarios mínimos abre el programa a un sector hasta ahora atendido exclusivamente por el sistema financiero tradicional, con tasas de entre 13% y 15%. Che Róga Porã 3.0 ofrece a este segmento una tasa preferencial del 9,9% y plazos de hasta 30 años. La diferencia financiera resulta sustantiva: profesionales jóvenes, técnicos calificados y emprendedores acceden ahora a condiciones que duplican plazos y reducen costos respecto al mercado abierto. Baruja sintetizó el cambio con precisión: “Estamos duplicando los plazos y reduciendo las tasas para ampliar el acceso real de más familias a su primera vivienda”.
PRODESI – Che Róga Porã suma una pieza decisiva al rediseño. El instrumento, articulado con la AFD, financia a desarrolladores inmobiliarios con el propósito de aumentar la oferta de viviendas dentro del programa. La lógica resulta inteligente: el déficit habitacional paraguayo bordea los 900.000 hogares y exige actuar simultáneamente sobre la demanda y la oferta. Al estimular la construcción de unidades compatibles con las condiciones del programa, PRODESI cierra el circuito entre financiamiento accesible, construcción dinámica y entrega efectiva.
El respaldo financiero del esquema gana profundidad. La AFD gestiona un nuevo préstamo internacional por USD 200 millones destinado a sostener y ampliar el alcance del programa. La operación se suma al Fondo de Garantía para la Vivienda (FOGAVI), creado con una inversión inicial de USD 30 millones para incorporar a familias que requerían respaldo adicional para acceder al crédito tradicional. El conjunto configura una estructura financiera robusta, con instrumentos complementarios que se refuerzan entre sí.
La gestión del ministro Juan Carlos Baruja merece reconocimiento específico. En menos de dos años de mandato, el MUVH superó en un 20% las soluciones habitacionales que el gobierno anterior entregó durante cinco años, con cerca de 42.000 viviendas gestionadas. Esta capacidad ejecutiva combina visión estratégica, articulación con los gremios de la construcción y diálogo permanente con el sistema financiero.
El liderazgo del presidente Peña, expresado en su acompañamiento directo a cada hito, otorga al programa la continuidad política que las políticas habitacionales paraguayas largamente reclamaban.
Che Róga Porã 3.0 confirma una tendencia y proyecta un horizonte. La política habitacional paraguaya se afirma hoy en el terreno de los resultados verificables: presencia nacional, instrumentos diversificados, clase media trabajadora plenamente incorporada al esquema. Para cada familia que recibe las llaves de su primera casa, el programa entrega también una certeza: el Estado paraguayo dispone de la seriedad técnica y la voluntad política necesarias para convertir el derecho a la vivienda en una realidad cotidiana.



